BARRERAS DE APRENDIZAJE EN EDUCACIÓN PREESCOLAR
Nos vamos a fijar en este análisis solamente en las Funciones Cognitivas del Input, que son las auténtica Dificultades de Aprendizaje que condicionan, en la llegada de la información, las dos etapas siguientes, ya que es en estas 8 funciones donde se recoge la información, donde el sujeto muestra si está preparado para aprehender los estímulos o contenidos de aprendizaje. Conocer estas Funciones o Disfunciones es tener el instrumento localizador de las auténticas dificultades del estudiante inicial. Presentamos la función positiva y negativamente:
1. Percepción clara del estímulo (percepción borrosa y confusa).
Su correlato negativo sería: Los fallos de percepción de estímulos, en el reconocimiento de los datos por los sentidos. La percepción deficiente de las cualidades del estímulo o del dato. La palabra mal pronunciada o no comprendida; la imagen poco pertinente para representar o esquematizar una idea; el estímulo que no es captado con claridad impide que sea decodificado por el alumno según el sentido del transmisor. La carencia en la sensibilidad a la hora de traducir estímulos de cualquier modalidad o expresión. Las ventanas de los sentidos son el filtro de la información que hay que tener en cuenta. La llegada de una información nueva exige identificar, relacionar, comparar, analizar el dato, para que tenga significatividad.
2. Comportamiento sistemático (Comportamiento exploratorio impulsivo, asistemático, no planificado).
La enseñanza de estrategias de búsqueda sistemática, el uso de códigos organizativos de la información, es imprescindible en el aprendizaje modelado. Se trata de los primeros pasos de introducción en el pensamiento científico, organizado y capaz de ser controlado o replicado por los demás. El desorden externo exige la proyección y la organización desde la mente controlada y organizada del aprendiz. La búsqueda exige focalización de la atención y hábitos de orden y control personal para evitar pérdida de tiempo, descontrol en la búsqueda y el fracaso. Las estrategias de búsqueda organizada y secuenciada son sendas seguras hacia el éxito y hacen de su aprendizaje alumnos más autónomos y definitivamente exitosos, que se motivan e implican al reconocerse capaces de conseguir resultados positivos y progreso.
3. Comprensión del vocabulario (Falta de instrumentos verbales y de conceptos para identificar objetos).
La escolarización inicial, al lado de expertos educadores, permite acumular un vocabulario cada vez más rico en matices propios. El diálogo constante con el niño hace que su mente cristalice en imágenes mentales adecuadas y le permita elaborar conceptos y un lenguaje propio y comprensible. El modelado del mediador/a es imprescindible para esta construcción fundamental. La riqueza léxico llega por medio de las imágenes, los inicios de la lectoescritura, la canción, el cuento y los primeros contactos con las TICE. La clara plasticidad de la imagen -auditiva o visual- exige no olvidar la causa multisensorial de los aprendizajes, para que todos los sentidos participen en el despertar de todas las sensibilidades.
4. Orientación espacial (Falta o deficiente orientación espacial).
Resulta iluminadora la importancia concedida por R. Feuerstein a la interiorización del esquema corporal y el afianzamiento de la lateralización, a través de la psicomotricidad, el juego, el ritmo, la imitación y todas las dinámicas escolares. Todos los aprendizajes disfrutarán de estas bases psicobiológicas que propiciarán la interiorización en los procesos de abstracción del conocimiento. Cada aprendizaje: lectura, escritura, cálculo y el mundo de relaciones, reales o virtuales, exige esta maduración y dominio del esquema corporal para dominar el entorno, situarnos en él y proyectar de forma comprensiva. La importancia de la psicomotricidad, el dominio del movimiento, la motricidad fina, nos remiten a la importancia decisiva del dominio del propio cuerpo y el de nuestra estructura corporal.
5. Orientación temporal (Falta o disfunción en los conceptos temporales).
Esta variable abstracta nos permite organizar nuestra existencia en las coordenadas temporales y saber situar los acontecimientos y situarnos en el presente, el pasado y el futuro. Toda relación temporal es una abstracción mental, que exige maduración y conocimiento de los instrumentos que miden el tiempo y dan secuencia a su división: siglos, lustros, años, estaciones, meses, semanas, días, horas, minutos, segundos...
6. Representación fiel del objeto (Deficiencia en la constancia y permanencia de los objetos).
Las figuras y objetos que percibimos adquieren una representación o imagen mental en nuestra memoria inmediata o lejana. Lentamente adquirimos el dominio o constancia de la figura que se segmenta o se presenta en diversas posiciones. La figura-fondo, la rotación de las imágenes u objetos nos exigen reconocer su estructura y los rasgos identitarios para ser reconocidos desde cualquier óptica que adoptemos. Esta peculiaridad exige el dominio de aquellas cualidades esenciales a los objetos de las que son transitoria. La percepción de los objetos pasa por diversos canales, desde el auditivo, el visual, el táctil, el olfativo y el gustativo. Es fundamental formar la flexibilidad mental del alumno para que sea capaz de adaptarse a captar y analizar cualquier estímulo, por novedoso y extraño que sea para él.
7. Precisión al recoger los datos (Deficiencia en la precisión y exactitud en la recopilación de datos).
El control de la recogida de datos, a través de la memoria inmediata, tiene exigencia atencionales, comprensivas, léxicas y organizativas. Las estrategias aplicadas dependerán de la temática, el interés, la carga afectiva que implican, así como la atención y focalización del interés del educando. Pero, indudablemente, se pone en juego la complejidad y la riqueza léxica -abundancia de vocabulario- para dar nombre exacto a cada uno de los estímulos y definir con precisión cada objeto. En gran parte, esta capacitación dependerá del manejo de las modalidades y del proceso de complejidad (novedad y extrañeza del tema) que el docente vaya adaptando a las capacidades del educando.
De nuevo volvemos a remitirnos a la adaptación de los niveles de realización con los que construimos la habilidad cognitiva del alumno (complejidad, abstracción y eficacia). El control de la gradación de estos tres niveles exige el dominio de la materia y una gran creatividad y flexibilidad mental por parte del profesor-mediador. Cada temática puede alejarse o aproximarse al estilo cognitivo del alumno, lo que facilitará o dificultará su eficacia. Y aquí llegamos a la meta exitosa de los aprendizajes, que será el disparador de la motivación intrínseca, por la que el educando descubre su capacidad para aprender y le permitirá tomar conciencia y autoestima en su conquista del conocimiento. Se debe compensar la complejidad con el nivel de abstracción de la operación mental activada. Así: A mayor número de elementos o datos, menor nivel de abstracción, y viceversa.
Bibliografía
- Carvajal, G. (2012): Prioridad: Pervertir a los niños. Bogotá: Tiresias.
- Feuerstein, R. y Spire, A. (2006): La Pédagogie à visage humain. La Métode Feuerstein. Paris: Le bord de l’eau, p. 19.
- Feuerstein, R., Krasilowsky, D. y Rand, J. (1971): La modifiabilité pendant l’adolescence: aspects théoriques et données empiriques, p.248-252). En James, E.: L’Enfant dans sa familla. Paris: PUF.
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